Importancia de una buena alimentación

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El beneficio es un adecuado desarrollo físico y mental. Uno de los fundamentos para llevar una vida saludable es la buena alimentación. A partir de una nutrición sana, equilibrada y completa se puede lograr un mejor desarrollo tanto físico como intelectual.

En el caso de los niños la alimentación es especialmente importante ya que la infancia es la etapa de la vida donde más cambios se producen, están en constante crecimiento y desarrollo de sus huesos, músculos, dientes y sistema sanguíneo, por esta razón requiere una mayor calidad nutricional de los alimentos que ingieren.

Un alimento tiene "calidad nutricional" cuando, en su porción, es rico en nutrientes necesarios para nuestro organismo. Estos nutrientes, son los carbohidratos, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales.¿

Alimentos Esenciales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) afirma que la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que permanecen hasta la edad adulta. Se recomienda la lactancia materna de forma exclusiva durante los seis primeros meses de vida y a partir de entonces y hasta culminar la adolescencia, es necesario incorporar alimentos de cada uno de los diferentes  grupos de macronutrientes ( carbohidratos, proteínas y grasas), que aseguren el crecimiento físico e intelectual.

Para que la nutrición del niño sea sana debe incluir: carnes y clara de huevo, que contienen  proteínas de alto valor biológico y son esenciales para la formación de células, tejidos, sistema nervioso (neuronas) y huesos;  verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, que además de aportar vitaminas y minerales son muy importantes como fuente de energía; cereales integrales como avena, cebada, germen de trigo, salvado de trigo y maíz, que contienen vitaminas del Complejo B; además alimentos ricos en grasas, hierro y calcio.

El control en la alimentación debe ser paralelo al control de peso y talla del niño, ya que estos dos parámetros indican si el crecimiento es adecuado y permiten  establecer si la alimentación es correcta.

La cantidad de calorías debe ser suficiente para asegurar el crecimiento, a la vez que debe adecuarse a la tasa de crecimiento y a la actividad física del niño o del adolescente, ya que la ingesta de alimentos en exceso puede provocar sobrepeso u obesidad.

Se debe tener en cuenta proveer a niños y adolescentes de alimentos que provean energía. La fuente de ésta deben ser alimentos ricos en carbohidratos como los cereales, el pan, la pasta, la papa, los vegetales, y en segundo lugar, las grasas. De esta forma el cuerpo podrá reservar las proteínas como fuente esenciales para el crecimiento y la formación de los tejidos corporales.

Durante el período de 1 a 3 años de vida la necesidad de proteínas de los niños es de 1,2 g/kg. A medida que van creciendo esta necesidad disminuye a 1 g/kg, hasta llegar a la adolescencia, donde las necesidades proteicas se relacionan más con el patrón de crecimiento que con la edad cronológica.

Con respecto a las grasas, el National Cholesterol Education Program (NCEP), y la Academia Americana de Pediatría, recomiendan, a partir de los 2 años de edad, un consumo de grasa total, debe ser inferior al 30% de la ingesta calórica diaria.

Estas recomendaciones deben alcanzarse con una adecuada ingesta de frutas, verduras y cereales integrales que permiten un adecuado acceso a los diferentes micronutrientes (vitaminas y minerales esencialmente).

Los minerales y vitaminas son nutrientes de especial importancia en la alimentación del niño y adolescente ya que garantizan un correcto crecimiento y desarrollo, por ello se deben incluir alimentos ricos en hierro, como las carnes rojas, el pescado, las legumbres, y en menor medida los vegetales verdes. La falta de hierro, así como la falta de yodo en los niños en edad escolar, se relacionan directamente con una disminución en las capacidades cognoscitivas del niño.

Las necesidades de hierro también aumentan en el adolescente: el varón, por el incremento de masa muscular, demanda una mayor irrigación sanguínea y en la mujer, por la pérdida mensual de hierro desde el inicio de la menstruación.

Durante la adolescencia la anemia por falta de hierro altera la respuesta inmunológica, incrementando así el riesgo de sufrir infecciones. Igual que en los niños, la falta de hierro en la adolescencia, afecta al aprendizaje.

El calcio es otro mineral de vital importancia en la formación y el mantenimiento del hueso en crecimiento. La Food and Nutrition Board aconseja una ingesta de 1300 mg/día para los niños y adolescentes de 9 a 18 años. Las recomendaciones para los niños de 1 a 3 años son de 500 mg/día y para los niños de 4 a 8 años de 800 mg/día. Para garantizar una adecuada ingesta de calcio es primordial el consumo de leche y derivados lácteos como quesos y yogures, principales fuentes de calcio en la dieta.

La adecuada ingesta de zinc es importante ya que la deficiencia del mismo ocasiona problemas de crecimiento, falta de apetito, afecta al sentido del gusto y en los adolescentes afecta al desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. La ingesta diaria recomendada para los niños es de 10 mg/día y para los adolescentes de 12 mg/día a15 mg/día.

Si bien la alimentación es un proceso complejo, debemos volverlo un asunto práctico para los niños y asegurar la mayor variedad de alimentos en su consumo, para evitar padecimientos y lograr un adecuado crecimiento.

El balance, la variedad y la moderación son los factores más importantes para lograr una buena nutrición. Equilibrar la ingesta de grasas, carbohidratos y proteínas y no consumir más alimentos de los que necesitamos diariamente es fundamental. Una buena dieta debe incluir toda clase de alimentos ya que no existe particularmente ninguno que pueda darnos todo lo que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente.

Comer mucho o dejar de comer son  medidas extremas que producen sobrepeso o desnutrición.  Lo verdaderamente importante es que la alimentación sea suficiente y balanceada.

Aspectos para tener en cuenta

Además, es bueno recordar que para tener una vida saludable no solo es indispensable una buena nutrición, también se debe tener una rutina de ejercicio, alejar a niños de adolescentes del tabaco, las drogas, las bebidas alcohólicas y  ayudarles a controlar y reducir los niveles de estrés así como procurar un sueño reparador en un ambiente y horarios adecuados.

Está plenamente demostrado que cuando un estudiante está sano y bien alimentado existe menos riesgos de sufrir accidentes o presentar estrés y con eso disminuye el ausentismo escolar y se incrementa el rendimiento y desempeño de sus actividades escolares.

Otro aspecto interesante respecto a la alimentación es que ésta cumple una función positiva frente al manejo de situaciones estresantes ya que es capaz de generar cambios a nivel cerebral para mejorar el estado anímico.

Véase también:

Fuentes consultadas

  1. Organización Mundial de la Salud OMS
  2. http://www.notisalud.miescuelitasaludable.com/2009/05/la-importancia-de-una-buena-nutricion.html
  3. National Cholesterol Education Program (NCEP)
  4. HTTP://FNIC.NAL.USDA.GOV/DIETARY-GUIDANCE/DIETARY-REFERENCE-INTAKES