Hepatitis A, la más común en nuestro medio

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Existen en la actualidad una tablas o curvas de crecimiento que son utilizadas por los médicos pediatras para evaluar el desarrollo de niños y niñas en función de los valores de referencia que son admitidos como normales para niños de una misma edad, género y raza.

  • Infecciones por virus (como las hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos.
  • Presencia de células del sistema inmunológico del cuerpo que atacan el hígado y causan hepatitis autoinmune
  • Daño hepático por consumo excesivo de alcohol y otros tóxicos.
  • Sobredosis con algunos medicamentos tóxicos para el hígado.
  • Trastornos hereditarios que como la fibrosis quística o la hemocromatosis, una afección que consiste en tener demasiado hierro en el cuerpo (el exceso de hierro se deposita en el hígado).

La hepatitis se clasifica de acuerdo a su causa, siendo la más común la infección con el virus de la hepatitis A que causa un número elevado de infectados que asciende aproximadamente a 1,4 millones de casos al año, por esta razón la Organización Mundial de la Salud, OMS por sus siglas en español, ha publicado una nota descriptiva con datos y cifras sobre esta enfermedad hepática que se transmite principalmente cuando una persona no infectada (y no vacunada) come o bebe alimentos o sustancias contaminadas por heces de una persona infectada por ese virus.

La enfermedad está estrechamente asociada a la falta de agua potable y la deficiente higiene personal, además es una de las causas más frecuentes de infección de transmisión alimentaria.

En los países en desarrollo que presentan deficientes condiciones de salubridad y escasas prácticas de higiene dentro de su población, la mayoría de los niños (90%) han sufrido la infección antes de los 10 años, sin embargo en estas zonas las tasas de morbilidad sintomática son bajas y los brotes epidémicos son escasos, mientras que en los países en desarrollo con regiones con niveles desiguales de saneamiento, los niños no se infectan con tanta frecuencia durante la primera infancia, pero existe una mayor vulnerabilidad en los grupos de adolescentes y adultos que pueden generar grandes brotes epidémicos. Los brotes transmitidos por el agua, aunque infrecuentes, suelen estar relacionados con casos de contaminación con aguas residuales o insuficientemente tratadas.

El periodo de incubación del virus de la hepatitis A suele ser de unos 14 a 28 días y los síntomas tienen un carácter moderado que comprenden fiebre, malestar general, pérdida de apetito, diarrea, náuseas, molestias abdominales, coloración oscura de la orina e ictericia (coloración amarillenta de la piel y la esclerótica ocular). En los niños menores de seis los síntomas son más leves y solo el 10% muestra ictericia mientras que en los niños mayores y los adultos la infección suele causar síntomas más graves, con ictericia en más del 70% de los casos.

Aunque no existe un tratamiento farmacológico específico para tratar la hepatitis A y los síntomas pueden permanecer por varias semanas o meses, el objetivo principal es lograr el bienestar y equilibrio nutricional del paciente, reduciendo la deshidratación tras los vómitos y diarreas mediante una adecuada alimentación e ingesta de líquidos y formulas de hidratación oral.

Para lograr una prevención adecuada de esta enfermedad es importante mejorar de las condiciones sanitarias de la población, proporcionar alimentos sanos a nuestros niños y concientizarse de la importancia de la vacunación.

La propagación de la hepatitis A puede reducirse mediante:

  • Sistemas adecuados de abastecimiento de agua potable
  • Prácticas de higiene personal que incluyan un adecuado lavado de manos de forma regular
  • Aplicación de vacunación contra la hepatitis A que debe formar parte de un plan integral de prevención y control de las hepatitis virales.

Se debe aplicar la vacuna a los niños entre los 12 y 23 meses de edad.  La vacuna puede ser menos eficaz si se aplica antes de año de edad.  

La concientización de la población sobre la implementación de hábitos saludables y  la aplicación el esquema de vacunación completa son el pilar para la prevención de la trasmisión.

  • Para aquellos niños a los cuales no se ha aplicado la vacuna antes de los años se les debe suministrar en su próximo control médico.
  • La vacuna se administra en dos dosis. La segunda dosis se aplica al menos 6 meses después de la primera.
  • La vacuna se puede aplicar los niños simultáneamente con otras vacunas y protege al niño contra esta enfermedad grave por 20 años o más.

Véase también:

Artículos consultados:

  1. OMS, Nota descriptiva N.°328. Hepatitis A. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs328/es/
  2. Centros para el control y prevención de enfermedades, CDC. Hepatitis A - información para los padres. http://www.cdc.gov/vaccines/vpd-vac/hepa/fs-parents-sp.html
  3. Dienstag JL. Hepatitis B virus infection. N Engl J Med. 2008;359:1486-1500.
  4. Jou JH, Muir AJ. In the clinic. Hepatitis C. Ann Intern Med. 2008;148:iTC6-1-ITC6-16.
  5. Sjogren MH, Cheatham JG. Hepatitis A. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 9th ed. Philadelphia, Pa:Saunders Elsevier; 2010:chap 77.
  6. Pawlotsky JM, Mchutchison J. Chronic viral and autoimmune hepatitis. In: Goldman L, Ausiello D, eds.Cecil Medicine. 24th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 151.