Depresión

    Todos experimentamos momentos de depresión, es decir, períodos de tristeza, abatimiento, infelicidad o melancolía. Sin embargo, la depresión se convierte en trastorno clínico cuando se prolonga en el tiempo e interfiere con el desempeño normal del individuo.


    Causas

    La depresión es producto de la combinación de factores genéticos, sicológicos y bioquímicos, que tienen su detonante en situaciones o condiciones específicas como:

    • Situaciones traumáticas o estresantes (accidentes, pérdida del trabajo, fracaso en relaciones).
    • Enfermedad: muchos padecimientos médicos, en especial patologías catastróficas y mentales, coexisten con depresión.
    • Alteraciones hormonales.
    • Alteraciones climáticas.
    • Consumo de sustancias psicoactivas.

    Signos y síntomas

    Para considerar que se trata de una enfermedad, los síntomas deben durar dos semanas como mínimo, e incluyen:


    Tratamiento

    La depresión, aun en los casos más graves, es una enfermedad con muy buenas posibilidades de tratamiento. Las opciones disponibles incluyen:

    • Tratamiento farmacológico con antidepresivos: actúan sobre los neurotransmisores, alterando el paso de los impulsos nerviosos. Algunos de los tipos más comunes de antidepresivos incluyen:
      • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: Fluoxetina, Paroxetina, Sertralina, Citalopram y Escitalopram.
      • Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina: Duloxetina, Venlafaxina y Desvenlafaxina.
      • Inhibidores de la recaptación de dopamina y norepinefrina: Bupropion.
      • Antidepresivos atípicos: Trazodona y Mirtazapina.
      • Antidepresivos tricíclicos: Imipramina, Amitriptilina, Amoxapina, Clomipramina, Desipramina, etc.
      • Inhibidores de monoaminooxidasa: Tranilcipromina, Fenelzina y Selegilina.
      • Psicoterapia: proceso a través del cual se establece un canal de comunicación con una persona entrenada en evaluación psicológica, quien le ayuda al paciente a modificar sus comportamientos y controlar síntomas leves como la desesperanza y la irritabilidad para recuperar la alegría y el control sobre su vida.
    • Tratamiento hospitalario: necesario en pacientes que no pueden cuidar de sí o cuyo comportamiento representa peligro para sí mismo y las personas con quienes conviven.
    • Tratamientos no convencionales: en caso de fracasar otras alternativas de terapia, es posible recurrir a terapias en las que, por medio de impulsos eléctricos o campos magnéticos, aplicados en el sistema nervioso,  se busca mejorar el comportamiento de las neuronas y de los químicos que intervienen en  la transmisión de estos impulsos.
    • Farmacogenética: Debido a la variación de la respuesta a los medicamentos, actualmente es posible precisar aun mas el tratamiento de pacientes con este tipo de enfermedades a través del análisis genético de cada paciente. Gracias a ello facilita la selección de entre las distintas alternativas farmacológicas, orienta a la dosificación más adecuada para cada paciente y anticipa información sobre posibles efectos no deseados. Los medicamentos que se analizan representan un alto porcentaje de los fármacos más utilizados para el tratamiento de enfermedades como depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad, epilepsia, TDAH, entre otros.

    Tipos

    Los tipos más comunes de trastorno depresivo son: 

    • Trastorno depresivo grave o depresión mayor: incapacita el desempeño de las actividades cotidianas.
    • Depresión atípica: afecta principalmente el apetito y corresponde a la tercera parte de los casos.
    • Trastorno distímico o depresión crónica: es de curso más prolongado, pero sus síntomas son menos agudos., Se caracteriza por una tristeza que afecta las actividades diarias, y que  perdura durante mínimo 2 años.

    Otras formas comunes de la enfermedad son la depresión postparto, el trastorno disfórico premenstrual y el trastorno afectivo estacional. 


    Prevención

    No hay una forma cien por ciento efectiva de prevenir la depresión, sin embargo, tiene un efecto positivo la adopción de hábitos de vida saludable como el ejercicio, una buena alimentación y la reducción del consumo de alcohol y tabaco. 

    También es importante contar con un soporte emocional adecuado, especialmente en tiempos de crisis, fortaleciendo las relaciones sociales, familiares y de pareja.
    Si usted piensa que sufre de depresión, evite automedicarse. Busque un especialista que le pueda orientar hacia un tratamiento completo, adecuado e integral de la enfermedad. 

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    Léase también


    Bibliografía

    1. Instituto Nacional de la Salud Mental. Depresión. Publicación NIH No. SP 09 3561. Enero 2009.
    2. American Psychiatric Association. Practice guidelines for the treatment of patients with major depressive disorder. 2nd ed. September 2007.
    3. NIMH Fact Sheets on Depression and Other Illnesses. Junio 2002.
    4. Mayo Clinic. Depression (major depression). http://www.mayoclinic.com/health/depression/DS00175. Recuperado en mayo 26 de 2011.


Depresión infantil
Depresión en hombres
Depresión por pérdida del trabajo